Del campo a casa alguien se llena los bolsillos

Paradojas de nuestro mundo: si calculamos los gastos de transporte, servicio, almacenaje y conservación de alimentos, el precio medio de una comida (por lo común, un puñado de maíz) para un refugiado de cualquier campamento, por ejemplo en Sudán, es mayor que el de una cena en el restaurante más lujoso de París.
Ryszard Kapuscinski (Ébano)

Suben los alimentos. No toda la culpa es de los biocombustibles y del aumento del precio del petróleo. Tenemos también a nuestros sinvergüenzas nacionales. Ojo al dato, un kilo de berenjenas cuesta en origen 0,25 euros, mientras que en la tienda valdría 1,86. Un aumento del 744%. Ole, ole y ole.

El agricultor percibe precios de hace una década, mientras los costes suben y los intermediarios se forran. ¿Quiénes son estos? Básicamente, algunas de las principales cadenas de supermercados y centrales de compra que operan en España como un oligopolio, no existe la competencia perfecta. Libertad de mercado, y un jamón. Por eso se da la (teórica) paradoja que los precios en origen de muchos productos bajan año tras año mientras al consumidor se le sigue encareciendo el precio por obra y gracia de estos especuladores de cuello blanco. Vas a la tienda y qué te encuentras: un producto que suma el precio del agricultor, el de los intermediarios, el del vendedor y todos sus correspondientes impuestos. Hay muchas bocas que alimentar en este invento y en cada cambio de manos del producto se encarece el margen comercial.

Si, aparentemente, la solución para el productor pasaría por crear cooperativas o sus propias distribuidoras, ¿qué se lo impide? ¿Qué barreras de entrada existen en ese mercado para que los cuatro de siempre se forren mientras productores y consumidores salimos perdiendo por sistema? Pues básicamente que el sector está atomizado y así es difícil plantar cara a las mastodónticas distribuidoras. Un sector, recordemos, subvencionado por la Unión Europea. ¿Hará algo el gobierno al respecto? ¿Qué dice la oposición?

Muchas preguntas y una única certeza. Cada vez cuesta más llenar la cesta de la compra. Y la que nos espera.


(Banda sonora: Shitty Future - The Bronx)

6 opinantes:

acolostico dijo...

A comerse los mocos...

o

Soylent Green...

acojona...

manu dijo...

Soylent Green acojona de verdad.

Grine dijo...

Pero todo esto no tiene ningún tipo de interés para nadie... ¿no ven que lo único que importa en el mundo mundial es el resultado de la Eurocopa? Pues eso, tendremos fúrgol hasta en la sopa (se lo dice una que lleva dos noches en blanco gracias a la "gesta").

Té la mà Maria - Reus dijo...

comamos futbol que de esto si que hay, la hostia !!!!

al agricultor ya no le llega nada, el agricultor de este país no existe, las berenjenas son del Brasil, los tomates de Chile, los pimientos de Marruecos, como vienen de tan lejos, los costos se disparan

saludos

Replicant dijo...

Pagamos la comodidad de tener la comida a la puerta de casa.
2) el alza en el precioo del petróleo encarece el transporte
3) Los acuerdos comerciales obligan a comprar productos en el quinto pino, pex, manzanas en Nueva Zelanda...
4) Algunas instituciones internacionales no han favorecido la producción local con lo que ahora hay déficit (pex, llet, els ramaders gallegs superen la quota de la Unió europea i resulta que han de llençar l'excedent!, quan, degudament comercialitzat, abaixaria els preus)
Però ànims que encara ens queda el futbol

manu dijo...

Ay, ay, que el futbol ya se ha acabado. Y ahora, ¿qué?