Fiebre del sábado noche: 30 años

Me estoy haciendo viejo. Lo noto. No, no son las arrugas. Tampoco las canas. Cada vez más entradas se dedican a aniversarios de hace unos cuantos añazos. Y qué clasico del bailoteo, del horterismo más irredento que Fiebre del sábado noche. Cómo no dedicarle unas líneas...

Ahí John Travolta en la piel de Tony Manero, un pringaíllo que los fines de semana escapaba de la mediocridad diaria para convertirse en el rey de la pista de baile, clásica parábola de "fantabuloso" american way of life. Que Dios bendiga a América y blablabla.

¡Guau! Qué vestimenta, qué luces, que... pintas, es que se me ponen los pelos de punta. Por supuesto, la BSO de Bee Gees, que dieron también el gran pelotazo gracias a esta peli: nada menos que 8 meses en los primeros puestos de ventas en USA con su dichoso falsete.

Poco después Travolta rodó la no menos impagable Grease. Tras ella Travolta fue escupido de las pantallas hasta que Tarantino lo resucitó para que pudiera pagar la entrada para su avión de pasajeros. Y los Bee Gees tampoco resistieron el declive de aquella música disco.

No puedo explicar batallitas relacionadas con la peli porque la vi por la tele años después. Entonces todavía era un pitufo. Pero sí que vería más tarde Grease en un cine de verano con mis coleguillas estivales.

Aquellos maravillosos años...

(Banda sonora: Stayin'alive - Bee Gees)

4 opinantes:

acolostico dijo...

pantalones acampanados o peinados de diseños, la fiebre nunca muere...

Y si elséptimo día el Señor descanso, se dice que hizo el sexto por la noche?

manu dijo...

La fiebre vuelve... Las grandes marcas de moda revitalizan las hombreras (icono ochentero) para la temporada que viene.

Hombre, podemos imaginárnos la juerga que se corrió el amigo el sábado por la noche ;-)

charly dijo...

Me estoy haciendo viejo. Lo noto.

Si hubieras visto ayer a los Police opinarías de otra manera, que bien tocan los viejetes. impresionante

manu dijo...

Me alegro. Y después salen los patéticos de Sex Pistols, esas nulidades musicales, criticándolos. Que mala es la envidia...